lunes, 3 de marzo de 2014

CRÓNICA DE UNA INFLACIÓN ANUNCIADA

Acercándose la época de elecciones es común escuchar las famosas frases "Hay que votar por el que menos robe" o "Votemos por fulano que aunque roba se le ven las obras". Lamentablemente hemos aceptado tácitamente que el mejor político es aquel que le da "contentillo" al pueblo pero que no le basta con los millones que ingresa a su cuenta personal por su labor si no que además requiere cobrarle comisión por su buen trabajo al Estado.

Esto conlleva a un círculo vicioso que tiene un trasfondo más oscuro de lo que a simple vista asoma. Si bien es inaceptable decir que en Colombia la corrupción taja 4.2 billones de pesos al año, (Ver fuente)  lo es más saber que el mismo gobierno se encuentra debajo de la espada de Damocles por las políticas aplicadas para evitar tal problema.

No es sólo una cuestión ética, es un cáncer que afecta incluso la economía del país en sus más profundas raíces e idiosincrasia. Al tener que sufragar dicho desfalco el gobierno aplica medidas impositivas que se reflejan en un aumento de impuestos, en los cuales se dan los siguientes escenarios:

1. Aumento del contrabando: Los pequeños comerciantes al ver que sus márgenes decaen por el alza de aranceles, para ser competitivos en un mercado tan agresivo, buscan "hacerle conejo" a la DIAN en la comercialización de sus productos. Fiel reflejo de esto es ver los carteles de contrabandistas tan bien estructurados que se dan en nuestro país sin nada que envidiarle a las mejores Sociedades de Intermediación Aduanera (SIA).

2. Detrimento en la calidad de productos: El otro grupo de comerciantes (el grueso), buscan mantener el margen comprando productos de menor calidad; o si no ¿Quién compra hoy en día un cargador de celular de la marca propietaria?. La invasión de productos de consumo asiático de baja calidad para ser competitivos ha llevado a que nos acostumbremos a poseer bienes de desecho inmediato incluso menoscabando nuestro patrimonio cultural como lo es el sombrero "vueltiao".

3. Proteccionismo de industria colombiana en decadencia: Está bien proteger la industria nacional de compañías transnacionales con gran volumen de fabricación que colapsarían nuestro sector productivo y de procesamiento. Lo que no está bien es que usted compre más caro que en un país industrializado bienes de consumo primario, debido a la poca innovación tecnológica que existe en nuestro parque  industrial ya que los márgenes se sacrifican por la ley de oferta y demanda debido a los altos impuestos. Para un industrial es más rentable producir con maquinaria anticuada y obsoleta en la que los costos energéticos superan tres o cuatro veces la de los países industrializados, a comprometer la poca solidez financiera de la misma invirtiendo en TI. Si a esto le sumamos la "tajada" para el político de turno que amaña leyes de carácter intervencionista del mercado, tenemos un muy buen desenlace el cual ya todos conocemos. Es si no ver ropa de marca nacional con pésima calidad a precios de diseñador europeo en dichos países. Y ni hablar de los productos de la canasta familiar los cuales superan hasta un 130% el valor del mercado internacional.

4. Aumento de la pobreza: Por último y no menos importante es que todos los sectores antes mencionados creen que la solución primaria es mantener una mano de obra barata. Paradójiocamente compramos productos con mala calidad, no somos competitivos produciendo ante mercados internacionales y aún así el salario base es un insulto al índice de desarrollo humano del país. Nada más alejado de la realidad cuando alguien afirma que el colombiano es estafador por naturaleza; simplemente las circunstancias económicas lo inducen a ello (claro que toda regla tiene su excepción).

Sintetizando, esto converge a una catarsis económica que se refleja en el título de este blog: Crónica de una inflación anunciada. Es imposible que el costo de vida no suba debido a la corrupción. Esto sin contar el gran atraso en educación, salud, infraestructura, desarrollo tecnológico, deportes y demás temas del cual el Estado debe hacerse responsable.

Por eso, cuando un amigo(a), conocido(a) o familiar suyo le repita las frases mencionadas al principio, hágalo entrar en razón (así sea con una bofetada)


DAMALUX










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