Faltando menos de ocho días para una de las jornadas electorales más importantes de Colombia, es increíble ver la alta tasa de incertidumbre por parte de los ciudadanos votantes. En los últimos años hemos tenido que lidiar con graves problemas liderados por ideologías de extremos polares.
Paramilitarismo, falsos positivos, grupos insurgentes, para-política, narco-política, farc-política, mamertismo extremo, corrupción, lagartería, "mermelada" etc, han logrado que el ciudadano común y corriente "de a pie" pierda su identidad política.
Aceptémoslo; votar a conciencia en nuestro país es un reto difícil. Prueba de ello es el gran abstencionismo en las urnas o que en su defecto el voto en blanco esté ganando adeptos. Poco a poco van quedando atrás los matices cromáticos que identificaban una doctrina profesa por un partido político. Incluso nuestros padres o abuelos han cambiado la polarización bi-tonal que tanto defendieron.
Lo que si poco cambia es la manera de hacer política. Aunque traten de enmascararlo con ideas "frescas" o con el uso de tecnologías de la información, la realidad es que todavía la vieja escuela (no todos) considera a la política un arte, en el cual el candidato de turno es una mezcla de brujo, culebrero de vereda, psicólogo y leguleyo que usa el sistema de desprestigio al contrario y el opio verbal para el pueblo.
Elegir un aspirante (o darle el voto en su caso) es lo mismo que elegir un empleado para una empresa; se debe buscar la persona más idónea que cumpla ciertos requisitos o perfil apropiado a los requerimientos del puesto. Si usted es un gerente o administrador lo que busca es personas que hagan crecer la compañía; por eso somos tan juiciosos y competitivos en la selección de personal. (Si no, mire cuántas agencias de empleo hay en el país). Contrariamente a los políticos los decidimos de la forma menos apropiada... basados en premisas intangibles y algunas veces irrealizables.
Antes de plasmar la idea central que me marcó la iniciativa de escribir esta entrada, hay que entender los tipos de voto (y votantes) que existen en nuestro país y a qué sector está dedicado este texto.
Voto fanático: Es el voto de los polarizados en extremo. El voto de aquellos que no aceptan una crítica al partido o postulante de turno y por el cual se declaran verdaderos militantes profesando cual Testigo de Jehová el discurso trasnochado de sus ideologías. Si es de izquierda, obtendrá palabras como burguesía, oligarcas, imperialismo y demás extractos de algún manifiesto. El partido de la oposición y su candidato serán tratados con los prefijos narco- o para-: narco-oligarca, narco-imperialistas, para-político etc.
Por el contrario los de extrema derecha incitarán un estado paranoico en el que la guerra con cualquier país con tendencias al centro o hacia el polo opuesto es eminente. No hay frase que no incluya la palabra terrorista y prácticamente cualquier proceso de paz o diálogo entre las partes armadas del conflicto es una clara entrega del país en bandeja de plata a los alzados en armas. En este apartado también se incluyen los votos de matiz religioso.
Voto en blanco: Este es el voto de las personas que por desconocimiento de las propuestas del candidato o por rechazo a la oferta actual, buscan votar en blanco, con la esperanza que esto marque la diferencia o al menos siente un precedente.
Voto de interés: Quizás el voto más peligroso que existe y el que rige al país. Este es el del ciudadano que le dan "contentillo" con lechona, le ofrecen un "puestico", un subsidio de vivienda, un mercado o un "contratico" para x obra. Generalmente viene acompañado de un alto índice de corrupción. Los votantes de esta categoría no distinguen color sino prebendas. Es anhelado por los candidatos populistas sedientos de poder y fácilmente distinguible por encontrarse en las clases baja y media baja del país ya que nadie trata de comprar el voto de la clase alta, pues siempre será minoría.
Voto de opinión: El más esquivo de todos. Es el voto que realmente se hace a conciencia. Aunque comparte con el voto de interés el no estar ligado a una ideología cromática, no busca beneficio propio sino colectivo incluso con aquellos de ideología opuesta. También es el voto que más ambivalencia política genera.
Es por ello que pensando en las personas que todavía andan en la incertidumbre (incluyéndome) he diseñado un pequeño set de sugerencias basado en lo expuesto en el párrafo anterior. Para ello clasifico el método en los siguientes numerales:
1. Selección del candidato.
a. Hoja de vida: Siempre revise la hoja de vida del aspirante. Investigue en Internet la veracidad de todo su desempeño en cargos anteriores. Realice un comparativo de los pros y contras.
b. Antecedentes: Candidatos indiciados de los males antes mencionados o de pertenecer al club del PCCP (Peculado, Cohecho, Concusión y Prevaricato) descártelos de primera mano. Ni siquiera se tome el trabajo de revisar que artimaña usaron para salir en limpio.
2. Selección del tipo administrativo o legislativo.
Sepa bien que no todas las personas nacimos para administrar o legislar. Es importante aclarar esto, ya que por bueno que sea un senador en la cámara alta, no significa que administre bien una ciudad o un país. Fiel reflejo es ver lo que ocurre con cierto ex-senador de izquierda que ahora fue destituido como alcalde. Si su intención de voto es el senado opte por candidatos aptos para ello (ver punto 3); análogamente haga lo mismo con candidatos presidenciales, en los que pesa más una carrera y/o experiencia administrativa.
3. Selección de especialización.
No pretenda que un candidato experto en ciencias políticas o derecho debata una ley de telecomunicaciones o de salud, lo de ellos es la rama judicial y constitucional. Si usted pertenece a algún gremio y quiere que éste progrese lo más lógico es que vote por alguien del mismo. Busque médicos, ingenieros, abogados profesores, deportistas y demás candidatos con profesiones afines para sus intereses colectivos.
4. Revise a fondo las propuestas.
Éstas deben ser afín con lo expuesto en el punto anterior y además es la manera más fácil de descubrir a los lagartos políticos. Un candidato de un movimiento religioso profesando igualdad de derechos para todos, demuestra su intención populista; de lo contrario no sería excluyente con la comunidad LGBT por ejemplo. A esto es lo que yo llamo candidaturas paradójicas y créanme que pululan por doquier. No crea en redentores multi-funcionales... no existen. Aspirantes con propuestas serias se enfocan en un tema del cual posean vasta experiencia y no tratan de abarcar la solución a todos los problemas.
5. Revise su abolengo, círculos sociales y familiares.
Pretender que un hijo de un político de vieja guardia (y de los malos), cambie sus lineamientos con los que le dicte su padre es un 99.999% imposible. Evite a toda costa reelegir el retrógrada de antaño encarnado en su retoño. Además sopese si algunos de los familiares están o fueron procesados por algún delito. (¿Le suena el club del PCCP?) Recuerde que la ética de los políticos está muy sobre-valorada y es mejor en estos casos no darles el beneficio de la duda. Esto también aplica para candidatos con intereses particulares en los cuales algún familiar, amigo o conocido, se lucre de ello. Si cree que exagero, investigue la reforma a la salud y los actores implicados (con sus familiares).
6. Evite el regionalismo.
No entregue su voto por el aspirante de su pueblo sólo por ser del mismo terruño y conocido de la familia. Lo más probable es que una vez gane estará muy ocupado para acordarse de usted. Como plus recuerde los departamentos donde más corrupción hay: Amazonas, Caldas, Quindío y Caquetá; y en ciudades Bogotá y Barranquilla. (Fuente). Esto es un buen termómetro de lo que puede suceder por apoyar el regionalismo.
7. Use la lógica y la malicia indígena
Puede parecer contradictorio pero al final querido lector, terminará usando su materia gris para generar una "corazonada lógica" del aspirante. Sea la decisión que tome, el sólo hecho de reflexionar sobre quién llevará las riendas del país, lo hace un votante responsable.
Para terminar, si cree que es un arduo trabajo realizar toda esta investigación para un sólo voto, recuerde que el batir de las alas de una mariposa en Los Ángeles puede generar un tifón en Japón. Además mañana elaboraré un archivo en Microsoft Excel para su comodidad que le permitirá cuantificar con un puntaje la idioneidad de su candidato basado en las anteriores pautas. Estoy abierto a la crítica, sugerencias y mejoras del mismo.
DAMALUX
miércoles, 5 de marzo de 2014
lunes, 3 de marzo de 2014
CRÓNICA DE UNA INFLACIÓN ANUNCIADA
Acercándose la época de elecciones es común escuchar las famosas frases "Hay que votar por el que menos robe" o "Votemos por fulano que aunque roba se le ven las obras". Lamentablemente hemos aceptado tácitamente que el mejor político es aquel que le da "contentillo" al pueblo pero que no le basta con los millones que ingresa a su cuenta personal por su labor si no que además requiere cobrarle comisión por su buen trabajo al Estado.
Esto conlleva a un círculo vicioso que tiene un trasfondo más oscuro de lo que a simple vista asoma. Si bien es inaceptable decir que en Colombia la corrupción taja 4.2 billones de pesos al año, (Ver fuente) lo es más saber que el mismo gobierno se encuentra debajo de la espada de Damocles por las políticas aplicadas para evitar tal problema.
No es sólo una cuestión ética, es un cáncer que afecta incluso la economía del país en sus más profundas raíces e idiosincrasia. Al tener que sufragar dicho desfalco el gobierno aplica medidas impositivas que se reflejan en un aumento de impuestos, en los cuales se dan los siguientes escenarios:
1. Aumento del contrabando: Los pequeños comerciantes al ver que sus márgenes decaen por el alza de aranceles, para ser competitivos en un mercado tan agresivo, buscan "hacerle conejo" a la DIAN en la comercialización de sus productos. Fiel reflejo de esto es ver los carteles de contrabandistas tan bien estructurados que se dan en nuestro país sin nada que envidiarle a las mejores Sociedades de Intermediación Aduanera (SIA).
2. Detrimento en la calidad de productos: El otro grupo de comerciantes (el grueso), buscan mantener el margen comprando productos de menor calidad; o si no ¿Quién compra hoy en día un cargador de celular de la marca propietaria?. La invasión de productos de consumo asiático de baja calidad para ser competitivos ha llevado a que nos acostumbremos a poseer bienes de desecho inmediato incluso menoscabando nuestro patrimonio cultural como lo es el sombrero "vueltiao".
3. Proteccionismo de industria colombiana en decadencia: Está bien proteger la industria nacional de compañías transnacionales con gran volumen de fabricación que colapsarían nuestro sector productivo y de procesamiento. Lo que no está bien es que usted compre más caro que en un país industrializado bienes de consumo primario, debido a la poca innovación tecnológica que existe en nuestro parque industrial ya que los márgenes se sacrifican por la ley de oferta y demanda debido a los altos impuestos. Para un industrial es más rentable producir con maquinaria anticuada y obsoleta en la que los costos energéticos superan tres o cuatro veces la de los países industrializados, a comprometer la poca solidez financiera de la misma invirtiendo en TI. Si a esto le sumamos la "tajada" para el político de turno que amaña leyes de carácter intervencionista del mercado, tenemos un muy buen desenlace el cual ya todos conocemos. Es si no ver ropa de marca nacional con pésima calidad a precios de diseñador europeo en dichos países. Y ni hablar de los productos de la canasta familiar los cuales superan hasta un 130% el valor del mercado internacional.
4. Aumento de la pobreza: Por último y no menos importante es que todos los sectores antes mencionados creen que la solución primaria es mantener una mano de obra barata. Paradójiocamente compramos productos con mala calidad, no somos competitivos produciendo ante mercados internacionales y aún así el salario base es un insulto al índice de desarrollo humano del país. Nada más alejado de la realidad cuando alguien afirma que el colombiano es estafador por naturaleza; simplemente las circunstancias económicas lo inducen a ello (claro que toda regla tiene su excepción).
Sintetizando, esto converge a una catarsis económica que se refleja en el título de este blog: Crónica de una inflación anunciada. Es imposible que el costo de vida no suba debido a la corrupción. Esto sin contar el gran atraso en educación, salud, infraestructura, desarrollo tecnológico, deportes y demás temas del cual el Estado debe hacerse responsable.
Por eso, cuando un amigo(a), conocido(a) o familiar suyo le repita las frases mencionadas al principio, hágalo entrar en razón (así sea con una bofetada)
DAMALUX
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